viernes, 27 de junio de 2008

Off topic: el fútbol nos redime, pero no a todos.

Yo fuí esa clase de niños de carácter introvertido que, a diferencia de otros niños de su edad, prefería dibujar, soñar despierto, enredar con los Tente (la versión española de Lego) o leer tebeos, antes que dar patadas a un balón o simplemente hacer el cabra por esos montes de dios. En las escasas ocasiones en las que me acerqué al balonpíe y despues de soportar la humillación de que nadie me quisiera en su equipo, acababa engrosando la plantilla de uno de los dos bandos por pura eliminación, no sin antes oir la frase desganada "tú, te pones de portero que estas más gordo", que resonaba en mis oídos y pesaba como una losa en mi frágil psique infantil. Esto y mis escasas aptitudes para el menester futbolero, contribuyeron a alejarme del balón y de los campos de fútbol. No por ello mi niñez fué menos feliz, aunque definitivamente, un poco más solitaria que la de la mayoría.

Sin embargo, me he dado cuenta de que no soy un enemigo declarado del fútbol profesional y de las voluntades que este mueve, pero si de algunas de las cosas que trae consigo, muy probablemente por puros prejuicios personales. El forofismo desatado, el endiosamiento que del futbolista hacen los medios, convirtiéndolo en referente vital para niños y adolescentes, cuando muchos de ellos apestan a ego de pacotilla y chulería ofensiva, o el hecho objetivo de que hoy en día, ser hincha del Madrid o del Barcelona equivale a serlo de Coca Cola, Repsol o Pepsi, me resultan francamente incomprensibles. Por no hablar del sentimiento de antagonismo que me sugiere fútbol y cultura.

Pero hoy no es momento de hablar de lo que tengo en contra del futbol o de mis prejuicios, sino de lo que tengo a favor. Es el momento de la Selección, de su andadura triunfal por la Eurocopa, de lo feliz que estaba ayer la gente por las calles de Madrid y de toda España, de como llenó los bares, de la emoción del partido, de las risas que echamos con los amigos, de como el fútbol sopla sobre la crisis como si de una película de polvo se tratara, aunque vuelva a aposentarse de seguro pasado el vendaval esférico sobre la superficie del país. ¿Quien puede tener algo en contra de eso? Yo, desde luego no. De hecho, ayer solo estaban jodidos los rusos y el presidente del PNV Iñigo Urkullu. Con la salvedad de que los rusos quieren que la final la ganemos nosotros.

Tiembla, Alemania. Chúpate esa, Urkullu.

3 comentarios:

anro dijo...

Estupenda reflesión sobre el hecho futbolero. Siempre y cuando el fútbol derrame alegrìa y no fanatismo es un hecho positivo.
Fuí un padre que fomenté en mi hijo la lectura de tebeos y el enredo con los legos, más que enrolarlo en las ligas peloteras. ¡Y me siento orgulloso de ello¡...A mí me gusta el futbol desde que era pequeñito y buscaba a los futbolistas para que me firmaran autógrafos, pero delimito claramente las fronteras.
Por eso el domingo voy a sufrir como cada quisque viendo el partido que España le va a sacar a Alemania por 2 a 1.
Un abrazote.

Cecil B. Demente dijo...

A mi lo único que me gusta del futbol es Shaolin Soccer y Campeones.

Anchiano dijo...

Como dije en el post, no soy para nada futbolero, pero estos días la selección ha hecho feliz a muchísima gente.

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