sábado, 17 de octubre de 2009

Televisión perversa.

La televisión de nuestro país es defintivamente perversa, no sólo en si misma sino como reflejo de nosotros mismos, presos del demonio de la perversidad como personajes de un cuento de Poe, mientras la vemos día tras día.

Si lo pensamos bien, la televisión basura no es diferente de la comida rápida que comparte apellido: la consumimos, a sabiendas de que es dañina para la salud. Como si respondiéramos a una necesidad atávica de ingerir grasas saturadas, nos atiborramos de esta televisión del siglo XXI que alimenta nuestros más bajos instintos y llama una y otra vez al cerebro de reptil que anida hibernando en cada uno de nosotros.

Los premios Ondas, creados en 1952 por Radio Barcelona, perteneciente a Unión Radio y embrión de la actual cadena SER, comenzaron premiando al conjunto de profesionales de la radio española, pero acabaron con los años ampliándose a otros medios, entre ellos el cine y, como no, la televisión. Al galardonar este año al tomatero Jose Javier Vazquez con el premio al mejor presentador, sería fácil concluir que estos premios han perdido toda la credibilidad, pero en mi opinión no hacen más que reflejar el estado de las cosas. Además, nadie puede negar que este personaje, en lo que a televisión nauseabunda se refiere, es el mejor: su programa "Sálvame", alcanzó el pasado viernes un pico máximo de audiencia de casi cinco millones de televidentes, con un dantesco 36,9% del share.

5 comentarios:

ANRO dijo...

Desdeluego hace tiempo que nuestra televisión y naturalmente muchas otras están ejerciendo de portadoras de basura para los "cerebros contenedores" de la gran mayoría de los ciudadanos. Eso es un hecho, por esa razón yo la suelo ver con cuentagotas.
Aunque no venga al pelo de este post. Te diré que ayer ví Agora, por fin, y salí del cine completamente emocionado. Me encantó y no entiendo porqué la crítica y el público se están cebando con este joven director, que desde que está tras la cámara está demostrando una honestidad y un tremendo buen hacer. ¿Envidias?..seguramente algo hay de ésto. Estoy oyendo voces insidiosas que le reprochan haberse gastado 50 millones de euros en Agora. ¡Ojala pueda generar ganancias para que todo el mundo cierre la boca!
Su visión de la època y de la historia es casi totalmente respetuosa con los sucesos reales. Si se permite la licencia de rejuvenecer a Hipatia es normal porque nos movemos en el terreno del espectáculo. ¿Y los diálogos?..¿y la reconstrucción?¿y esa maravilla de planos cenitales?...en fin mi calificación es también un 9.
Un abrazote.

Anchiano dijo...

Hay mucho de envidia y que España sigue siendo demasiado religiosa, creo que son las dos razones principales por los que la película no ha triunfado como le corresponde. Veremos a ver que tal funciona en el resto del mundo. Un abrazo.

marcbranches dijo...

Es curioso. Mientras las televisiones anglosajonas viven una edad de oro en cuanto a las series de TV, aquí glorificamos al ventilador de basuras, y lo legitimizamos a golpe de premio de corte progre. Parafraseando a Tonino Carotone, me cago en los Ondas. Saludos.

Anchiano dijo...

Y no parece que las televisiones de este país tengan propósito de enmienda. Yo pensaba que tal vez fuera una moda pasajera, pero cada vez son más abyectas. Un saludo.

eloy dijo...

Y espérate, que todavía no hemos tocado fondo. Mi capacidad de asombro se ve superada cada vez que zapeo por las cadenas de la TDT. Es practicamente imposible encontrar algo que valga la pena. En fin, la batalla está perdida. La televisión es "el opio del pueblo", el aparato amansador de conciencias.

Todavía recuerdo cuando sólo existia una tv, la oficial, ¡que envidia!, aquellos ciclos de cine, toda mi educación cinéfila viene de ahí, en fin, para qué seguir.
Con la TV sí es cierto aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, y lo que nos queda por ver.

Hasta otra

Saludos

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