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domingo, 25 de abril de 2010

The Road (2009), de John Hillcoat.

TÍTULO ORIGINAL: The Road
AÑO: 2009

DURACIÓN:112 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: John Hillcoat
GUIÓN: Joe Penhall (Novela: Cormac McCarthy)
MÚSICA: Nick Cave
FOTOGRAFÍA: Javier Aguirresarobe
REPARTO: Viggo Mortensen, Kodi Smit-McPhee, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce
PRODUCTORA: Dimension Films / 2929 Productions
WEB OFICIAL: http://www.widepictures.es/theroad/

 

Valoración: 8.

 

The Road, basada en la novela de Cormac McCarthy del mismo título, y ganadora del premio Pulitzer de ficción en el año 2007, conserva bastante de la particular visión que el escritor tiene de nuestra sociedad occidental, una visión fundamentalmente desencantada y un pelín fatalista, como ya pudimos comprobar en la oscarizada No es país para viejos, inspirada en su anterior novela, publicada en el 2005.

 

Un padre y su hijo (Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee respectivamente) recorren en busca de la costa unos Estados Unidos devastados por algún tipo de catástrofe natural o guerra nuclear (tanto en el libro como en la película nunca se menciona la causa), que ha acabado con las plantas y los animales. Los que no se han muerto aún de hambre, optan por el canibalismo para sobrevivir. De la sociedad que existió una vez, no ha quedado el menor rastro.

 

No os dejéis engañar por los escenarios apocalípticos o los elementos sci-fi que la película pudiera tener a priori, ya que estos son exclusivamente un medio y no un fin para la historia que se nos quiere contar, que no es más que la lucha titánica de un padre para salvar el cuerpo y la mente de su hijo. El afán del padre por transmitir al chico unos valores adecuados dentro de un entorno extremo y profundamente hostil, es el que vertebra toda la cinta, mientras los suyos propios se van diluyendo poco a poco en las aguas de la supervivencia.

 

Aunque la película, de una ambientación y fotografías sobresalientes, pudiera parecer árida, gris y descorazonadora, insufla esperanza dentro de los caminos metafóricos que transita.

 

Resulta un tanto extraño y digno de mención el papel que la madre juega en la película, interpretada por Charlize Theron, un personaje en mi opinión débil, cobarde y conformista, que en estos tiempos de corrección política podría haber levantado ciertas suspicacias entre el público femenino. En mi opinión, hay un cierto tufillo machista que me sorprendió.

 

Las interpretaciones brillan a gran altura. Viggo Mortensen se ha aficionado a hacer películas con varias capas de costra encima, pero es un magnífico actor y vuelve a demostrarlo en esta película. El joven Smit-McPhee lo acompaña con mucha solvencia: las escenas entre ellos, llenas de silencios, miradas y complicidad paterno-filial (ambos actores hicieron una gran amistad en el rodaje), son de lo mejor de la cinta. Charlize Theron, en un personaje no muy agradecido por los motivos que he expuesto anteriormente, correcta y tan guapa como siempre. Por último, casi testimoniales, las apariciones de Robert Duvall, que está inmenso como de costumbre y Guy Pearce.

 

Una muy buena película que no os deberíais perder.

domingo, 18 de abril de 2010

El club de la lucha (1999), de David Fincher.

TÍTULO ORIGINAL: Fight Club
AÑO: 1999    
DURACIÓN: 139 min.

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: David Fincher
GUIÓN: Jim Uhls (Novela: Chuck Palahniuk)
MÚSICA: The Dust Brothers (Michael Simpson & John King)
FOTOGRAFÍA: Jeff Cronenweth
REPARTO: Brad Pitt, Edward Norton, Helena Bonham Carter, Meat Loaf, Jared Leto, Van Quattro, Markus Redmond, Michael Girardin, Rachel Singer, Eion Bailey
PRODUCTORA: Fox 2000 Pictures / Regency Enterprises / Linson Films

 

Valoración: 5,5.

 

El Club de la lucha es ese tipo de películas que, al igual que ocurre con los gusanitos de maíz, no son más que aire y encima alimentan bastante poco. Mi sexto sentido cinéfilo me estuvo previniendo a lo largo de los años. Le oía susurrar noche tras noche en mis oídos: “a veces, mil millones de moscas pueden estar equivocadas”. Y en mi opinión, lo están.

 

Si hubiera que describirla con dos palabras, estas serían pretenciosidad y absurdez. Así es, de hecho: David Fyncher firma una absurda y pretenciosa película que no dice nada, un puro artificio que se convirtió en el icono de una parte de mi generación, tal vez por su estética novedosa y efectista, heredera directa de la MTV, la palabrería del guión y, como no, el giro del mismo que la hizo famosa y que inspiró posteriores trabajos de otros directores en la misma línea. Si hay algo por lo que El Club de la lucha debería ser recordada, más que por su calidad, es por ser la precursora de una serie de películas que fueron mucho mejores que esta, como podrían ser Memento o la excelente El Maquinista.

 

Edward Norton interpreta a un joven perito de seguros con problemas de insomnio y adicto a las terapias de grupo. En una de estas terapias conoce a la autodestructiva Marla Singer (Helena Bonham Carter) y, algo más tarde, a un peculiar desconocido, llamado Tyler Durden (Brad Pitt), que le introducirá en el misterioso Club de la Lucha. Entre las idas y venidas del triángulo amoroso que se establece entre los tres personajes y el descubrimiento paulatino de los verdaderos fines del club por parte del protagonista, tan crípticos al principio como al final de la historia, se vertebra esta cinta pretendidamente transgesora, insulsa de facto y definitivamente prescindible.

 

sábado, 27 de febrero de 2010

Grizzly Man, de Werner Herzog (2005)

TÍTULO ORIGINAL: Grizzly Man
AÑO: 2005
DURACIÓN: 104 min.
PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Werner Herzog
GUIÓN: Werner Herzog
MÚSICA: Richard Thompson
FOTOGRAFÍA: Peter Zeitlinger
REPARTO: Documentary, Timothy Treadwell, Amie Huguenard, Warren Queeney, Willy Fulton
PRODUCTORA: Lions Gate Films / Discovery Docs
WEB OFICIAL: http://www.grizzlymanmovie.com/grizzly.html

 

Valoración: 8.

 

Grizzly man es un documental del alemán Werner Herzog, que cuenta  los últimos años de Timothy Treadwell, más conocido como Grizzly man, un neoyorquino que un buen día decidió, tras un historial de problemas mentales, alcoholismo y drogadicción, que su misión era la de proteger a los enormes osos grises de Alaska, hasta que uno de estos animales lo devoró a él y a su novia, el cinco de octubre de 2003. Con material de archivo grabado por el propio Treadwell durante sus ininterrumpidas trece campañas veraniegas en el parque nacional de Katmai y las entrevistas posteriores con familiares, amigos y personal de la reserva que conocieron a Treadwell, Werner Herzog firma un documental en el que disecciona la fascinante, grotesca pero ante todo, hipnótica personalidad de este individuo rematadamente perturbado, reflexionando de paso sobre la relación entre el hombre y la naturaleza.

 

Cuando uno ve a Treadwell aproximarse tanto a estos animales (incluso vemos como se baña junto a ellos), maravilla que no hubiera encontrado su triste final mucho antes, si tenemos en cuenta que los osos Grizzly son la tercera especie de osos más grande del planeta, con ejemplares que de media miden más de dos metros en posición bipeda y pesan alrededor de trescientos ochenta kilos, capaces de matar a un caballo.

 

En las filmaciones, Treadwell se revela como una persona profundamente bipolar, que una mañana ama a todas las cosas vivas que le rodean y otra se pierde en monólogos en los que podemos entrever un alma rota para siempre, que se ha refugiado en páramos remotos, incapaz ya de volver a una sociedad que le ha vencido. Resulta imposible permanecer impasibles ante este pobre hombre que, aun siendo capaz de posar la mano en esas peligrosas y salvajes moles peludas, es débil y cobarde ante su propia existencia.

 

Finalmente, la familia y los amigos de Timothy, así como el personal del parque nacional que tuvo que lidiar con las repetidas violaciones del reglamento del parque que Treadwell cometía (tuvieron que crear normas exclusivamente para él), terminan otorgando a la película un tono de comedia y dislate, quizás no buscado, pero que está presente de manera intrínseca a la rocambolesca odisea del personaje.

 

Grizzly man, por tanto, es en mi opinión una muy interesante película, con momentos realmente fascinantes y un protagonista, Timothy Treadwell, de una mediocridad simplemente irrepetible.

lunes, 12 de octubre de 2009

Críticas de cine: Ágora, de Alejandro Amenabar (2009).

TITULO ORIGINAL : Ágora
AÑO: 2009
DURACIÓN: 126 min.
PAÍS: España
DIRECTOR: Alejandro Amenábar
GUIÓN: Alejandro Amenábar, Mateo Gil
MÚSICA: Dario Marianelli
FOTOGRAFÍA: Xavi Giménez
REPARTO: Rachel Weisz, Max Minghella, Ashraf Barhom, Oscar Isaac, Michael Lonsdale, Rupert Evans, Homayoun Ershadi, Richard Durden, Sami Samir, Manuel Cauchi, Homayoun Ershadi, Oshri Cohen
WEB: http://agorathemovie.com/

Valoración: 9.

No creo que nadie a estas alturas se atreviera a cuestionar el talento que Alejandro Amenabar tiene tras las cámaras, ya sea inquietándonos con Tesis, asustandónos con Los Otros o aleccionándonos con Mar Adentro sobre la libertad individual de morir. En Ágora, aunque con el disfraz de una superproducción, Amenabar firma la que podría ser una de sus películas más intímistas, arriesgadas, comprometidas y extremas de toda su carrera.

Hipatia, filósofa, matemática y astronóma, vivió en Alejandria a mediados del siglo IV D.C y fué miembro y líder de la escuela neoplátonica de Alejandria. Siendo la primera matemática de la que se tiene constancia histórica, murió a manos de una turba de cristianos en la primera década del siglo V, cuando en la ciudad egipcia se libraba una batalla de poder entre el floreciente cristianismo, el patriarcado alejandrino y una Roma que iba declinando poco a poco.

Se ha dicho que Ágora no emociona, pero si lo hace en los momentos en que quiere el director, que no son, desde luego, los que esperaría el público, algo que en mi opinión dice mucho de su honestidad para consigo mismo y deja ver claramente hasta que punto es ya libre creativamente en sus producciones, por no hablar de, como ya dije más arriba, la valentía de su propuesta.

Amenabar hace de Ágora una declaración de amor incondicional a Hipatia y por ende, a la ciencia que esta representa y por otro lado, escupe sin compasión a cuanta religión haya sido o es sobre la tierra y a las políticas que bajo su amparo se han llevado a cabo. De esto, y no de otro tema, trata Ágora.

Los planos cenitales que pueblan toda la cinta (impresionante el asalto de la bibllioteca por parte de los cristianos, a los que muestra como una nube de insectos infectos) o los planos desde el espacio del planeta tierra, nos intentan hacer ver qué miserables, cruéles, inútiles y animales son nuestras estúpidas luchas terrenas, en contraposición con la quietud y la maravilla del universo.

Cuando Hipatia especula con las órbitas del sistema solar, el director presta toda su atención, mimando al personaje, emocionándose con ella ante la posibilidad de desentrañar otro enigma cósmico. Paradójicamente, es en la ciencia y en el pensamiento racional dónde el hombre se hace realmente libre y se acerca a la perfección que representa la idea de dios, algo que Amenabar, encomiablemente, nos intenta hacer ver una y otra vez en Ágora.

En los momentos en que la cámara enfoca la Alejandria mundana y deja de mirar las estrellas, nos muestra, en mi opinión muy brillantemente, hasta que punto se prostituyen las creencias, como se alian con la política y cómo la mentira y la manipulación son poderosas herramientas en los estómagos vacíos.

Amparados por un guión muy robusto, la labor de los actores brilla a gran altura. Rachel Weisz, tan guapa como buena actriz, compone una Hipatia excepcional. Tal y como, muy problabemente, hizo la filósofa real, dedica la vida a la ciencia, ajena a las luchas que la rodean o los pretendientes que la acechan, siempre por encima de sus semejantes, blanca y pura entre la multitud. Max Minguella y Oscar Isaac, sus réplicas masculinas en esta película, interpretan con solvencia a dos hombres enamorados de la filósofa, incapaces a su vez de alcanzarla, presas ambos de sus propias miserias y vencidos de antemano por el cosmos, que es el verdadero amor de Hipatia. Todos los personajes de esta película tienen meridianamente clara su motivación y actuan conforme a ella hasta su conclusión.

Por último, cabe destacar la extraordinaria puesta en escena de la película, desde la ambientación, el diseño artístico, el sorprendente vestuario, la verosimilitud de cuánto se muestra en pantalla y el brio de las escenas de acción.

En definitiva, una grandísima película de este talentoso director, que sin embargo, no llegará, me temo, a los corazones del gran público, pues donde esperaban amores imposibles, vieron en cambio, tal vez sin comprender, la emoción incomensurable que hay en las estrellas.

martes, 20 de enero de 2009

Críticas de cine: JVCD, de Mabrouk El Mechri (2008)

TITULO ORIGINAL: J.C.V.D. (JCVD: The Movie)
AÑO: 2008
DURACIÓN: 93 min.
PAÍS: Bélgica
DIRECTOR: Mabrouk El Mechri
GUIÓN: Frédéric Bénudis, Christophe Turpin
MÚSICA: Gast Waltzing
FOTOGRAFÍA: Pierre-Yves Bastard
REPARTO: Jean-Claude Van Damme, François Damiens, Zinedine Soualem, Karim Belkhadra
PRODUCTORA: Coproducción Bélgica-Luxemburgo-Francia; Samsa Film S.a.r.l.
WEB OFICIAL: http://www.jcvd-lefilm.com/

Valoración: 6.
Esta es una película muy difícil de etiquetar, una de esas cintas un tanto extrañas que uno no sabe muy bien como tomarse. ¿Es un docudrama? ¿Es cine dentro del cine? ¿Es una comedia agridulce? A estas alturas, el que más y el que menos de ustedes sabrá quien es Jean Claude Van Damme y conocerán gran parte de su cine. Películas tales como "Contacto sangriento" o "Kickboxer" forman parte del imaginario juvenil de muchos de nosotros y constituyen un buen pedazo del cine palomitero de finales de los años ochenta. Personalmente, he sentido siempre una gran simpatía e incluso admiración por el heroe de acción por antonomasia, encarnado en actores como Sly, Arnold Schwarzenegger o el mismísimo Bruce Willis, junto con gente como el pétreo Chuck Norris, el ahora hinchado Steven Seagal y, por supuesto, el amigo Jean Claude Van Damme, protagonista de este "JCVD", dirigida por el desconocido Mabrouk El Mechri.

Jean Claude Van Damme aguardando a revitalizar su carrera.

Encuentro en "JCVD" cierto paralelismo con lo que quiso hacer Silvester Stallone el pasado año con su John Rambo y el Rocky Balboa del 2006, ya que como ocurrió en el caso de Sly, ambos actores han vuelto a la palestra tras años de semi olvido. Sin embargo, mientras que Silvester Stallone (dejando de lado la calidad de no pocas de sus películas), demostrando una vez más que es un hombre de una gran inteligencia, lo logró demostrando que, envejecidos pero convenientemente acualizados, había todavía un hueco en el nuevo siglo para los dos héroes que le dieron fama y fortuna con resultados más que decentes y hablando a traves de ellos (sobre todo con el alter ego del actor, que no es otro que el vapuleado Rocky) , Jean Claude Van Damme se desnuda ante la cámara interpretándose a sí mismo y sumergiéndose en una ficción que le permite hacer borrón y cuenta nueva de su vida artística y privada, en una película que es cine dentro del cine, salpicada de un humor socarrón y definitivamente catártica para el actor que la interpreta.

Hay tanto de sintésis, retorno y cambio de rumbo artístico, que el actor, tras ser contactado por Sly para formar parte del reparto de The Expendables, a estrenar en el 2010, la historia de un grupo de mercenarios que viajan a suramerica para derrocar a un peligroso dictador, de claras referencias ochenteras, declinó amablemente su invitación, alegando que en el futuro y gracias al éxito de crítica de JCVD, elegiría otro tipo proyectos. Aún queda por ver si lo conseguirá.

Jean Claude Van Damme,
alucinando con las elogiosas críticas hacia su última película.


Jean Claude Van Damme está atravesando un mal momento: sus últimas películas se ruedan en paises asiáticos en el otro lado del mundo y van directamente al mercado DVD, batalla judicialmente por la custodia de su hija y pasa por un mal momento económico, que lo lleva a verse involucrado en el atraco a una sucursal de correos de Bruselas. Partiendo de esta premisa, se empiezan a suceder los típicos tópicos del género de acción: el atraco imprevisto, el policía dialogador y las fuerzas de intervención rápida de gatillo fácil, los rehenes, el malo bueno y el malo más malo que nadie, incluso no falta un videoclub que hace las veces de centro de operaciones, como símbolo del tipo de cine que en cierta forma esta película homenajea. Y por encima de todo el héroe, un Jean Claude Van Damme vulnerable, sensible y con bastante mala suerte.

Recomendable si hay ganas de redescubrir a un actor y recordar con añoranza un cierto tipo de cine que ya nunca volverá.

jueves, 15 de enero de 2009

Críticas de cine: Australia, de Baz Luhrman (2008)

TITULO ORIGINAL: Australia
AÑO: 2008
DURACIÓN: 165 min.
PAÍS: Australia
DIRECTOR: Baz Luhrmann
GUIÓN: Baz Luhrmann, Ronald Harwood, Stuart Beattie, Richard Flanagan (Historia: Baz Luhrmann)
MÚSICA: David Hirschfelder
FOTOGRAFÍA: Mandy Walker
REPARTO: Nicole Kidman, Hugh Jackman, David Wenham, Bryan Brown, Jack Thompson, Brandon Walters, James Hong
PRODUCTORA: Coproducción Australia-USA; Bazmark Films / Twentieth Century-Fox
WEB OFICIAL: http://www.australiamovie.com/

Nota: 5.
Imaginen un empalogoso pastel de cumpleaños de plástico, lleno hasta el hartazgo de aire y cubierto de rojas y brillantes guindas, por el que un niño estuviera obligado, si o si, a aplaudir, soplar las velas y pedir un deseo. Pero si son ustedes niños exigentes, apagaran las velas de un manotazo, enviaran el pastel bien lejos y pediran un deseo: que Baz Luhrmann deje de hacer cine o en su defecto, que comprenda de una vez por todas que la desmesura, su marca de la casa, a veces puede jugar en su contra con según que público.

La Kidman con el primo aborígen de Webster.

Pero sigan imaginando. Imaginen que en esta película, el guión es previsible desde el principio hasta el final, lleno a reventar de tópicos nauseabundos, hasta tal punto de que uno sabe quien es cada personaje y qué va a hacer a lo largo de toda la película. Pero no se trata del dibujo certero de cada uno de ellos, sino de una previsibilidad que raya en lo insultante.

"Pongamos cara de que nos deseamos mucho, Nicole."

Todo en Australia sigue el mismo principio, de hecho. Aqui toca poner una voz en off y aqui música con mucha emoción, que hay que llorar. Allí mostramos a la chica, remilgada pero que esconde una mujer de armas tomar y luego, al chico, un hombretón de pelo en pecho de rudos modales que la poseerá tarde o temprano. No falta el viejo borrachín que se redime, el niño, el malo, el amigo del prota, las dos o tres escenas de acción, un incendio, un bombardeo, una evacuación, un sacrificio, el mensaje reivindicativo y moralizante de chichinabo que en realidad no le importa un pimiento ni al director ni al equipo que lo acompañó en este bodrio (con crítica hacia la iglesia católica incluida, faltaría más) y un largo etcétera, que no es mas que un descomunal refrito de otras películas ya vistas. No tiene reparos el director en ponerse el delantal y servirnos este plato indigesto. Llegó un momento en que pensé si no sería está la intención del director, hacer una película épica que no se toma en serio a si misma. Si esta era su intención, se le fué mucho la mano. Pero nunca me gustó mezclar lo salado con lo dulce. Aunque estoy divagando, es que es así de mala.

Despiporre a la australiana.

Despues de todo esto, pocas cosas más quedan por decir. Tanto Nicole Kidman como Hugh Jackman, tenían ya claro lo artificial que iba a ser esta película e interpretan sus respectivos papeles en consecuencia. A veces, el doblaje enmascara la labor de los actores anglosajones, pero en esta ocasión, puede verse a las claras la desgana de ambos.

No, aqui no sale Scarlett O'hara con un nabo en las manos,
pero pudiera ser.


Resumiendo: una película que pese a su pretendida (y es que pretender es la palabra que la define) espectacularidad, es incomprensiblemente lamentable.

domingo, 11 de enero de 2009

Críticas de cine: "El incidente" (The Happening) de M. Night Shyamalan (2008)

TITULO ORIGINAL: The Happening
AÑO: 2008
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: M. Night Shyamalan
GUIÓN: M. Night Shyamalan
MÚSICA: James Newton Howard
FOTOGRAFÍA: Tak Fujimoto
REPARTO: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Ashlyn Sanchez, Betty Buckley, Spencer Breslin, Robert Bailey Jr., Jeremy Strong, M. Night Shyamalan
PRODUCTORA: 20th Century-Fox / UTV Motion Pictures / Spyglass Entertainment / Blinding Edge Pictures
WEB OFICIAL: http://www.elincidente.es/

Valoración: 7.
En mi anterior crítica de La joven del agua, otra de las películas del director, de calidad más que notable que el tiempo pondrá en su sitio, M. Night Shymalan lucha una y otra vez contra el éxito de la cinta que lo lanzó al estrellato, la muy meritoria El sexto sentido y los finales sorprendentes que se esperan en todas sus obras, en el fondo un anhelo por parte del público bastante estúpido, y ni siquiera en el fondo. Es como pedirle a alguien que cuente una y otra vez el mismo chiste.

Zooey Deschanel pensando si se ha dejado o no el gas abierto.

Con El incidente, las opiniones en contra se reproducen de nuevo como esporas de una manera totalmente injusta. Sigo pensando que los auténticos seguidores del director (entre los que me incluyo), seguirán reconociendo en El incidente, la calidad y el sello personal del director de origen indio, aunque esta vez, su acostumbrada sutileza y los mensajes ocultos de la trama, se despliegan de una manera bastante brusca, como si le faltara mano o, aún peor, como si se hubiera traicionado a si mismo.

Aqui el grupo completo en un bar, viendo el Barca-Madrid.

Lo que más me ha llamado la atención de la película y a lo que, a propósito, ninguna crítica parece hacer mención, son los claros paralelismos que El incidente tiene con La Guerra de los Mundos de Steven Spielberg (dicen que se inspira más en Los pájaros, de Hitchock, pero no les he encontrado el parecido), más allá de que ambas toquen el ci-fi y el cine de catástrofes, con personaje secundario enajenado incluido, hasta el punto de que, salvando las diferencias, los personajes de Betty Backley y Tim Robbins podían ser hermano y hermana de la misma familia loca. Me da a mi que en esta ocasión, el señor Shyamalan, a pesar de partir de una premisa interesante, con no pocas escenas de gran tensión, simplicidad y belleza plástica en su concepción, le ha faltado a la larga originalidad cuando se aprecia como conjunto, algo que me sorprende muchísimo teniendo en cuenta que se trata de un cineasta de una gran inteligencia.

Sintonizando a Jimenez de los Santos.

Con todo, El incidente no es tan mala, ni mucho menos, como muchos decían y pasan cosas, como no podía ser de otra manera. Las interpretaciones, nada del otro mundo, esa es la verdad. A destacar la inquietante interpretación de Betty Backley y en cuanto al resto del reparto, la pareja protagonista (Mark Wahlberg y Zooey Deschanel, hermana de la protagonista de la serie televisiva Bones), ambos correctos en sus respectivos papeles y un John Leguizamo que se encuentra un poco como pez fuera del agua, más que nada porque no parece en absoluto un profesor de matemáticas y su voz es, cuanto menos, peculiar. Ah, se me olvidaba. Todas las películas críticadas en el blog serán visionadas, a partir de ahora, en la medida de lo posible, en V.O.S. Doblaje español, mis respetos, pero me despido de ti.

Me ha encantado, por cierto, la melodia principal, obra del compositor, James Newton Howard. Para concluir, si son ustedes incondicionales de Shyamalan, veánla. Si simplemente les gustan sus películas, veánla tambien. Y si son de esos que quieren ver una y otra vez El sexto sentido con diferente envoltorio, pues pongánsela una y otra vez en DVD y dejen a los cineastas con talento hacer nuevas películas y avanzar en su carrera, aunque sea dando un pequeño traspíes, como en este caso.

Con todo, recomendable.

lunes, 28 de julio de 2008

Críticas de cine: "El angel borracho" de Akira Kurosawa.

TITULO ORIGINAL: Yoidore tenshi
AÑO: 1948
DURACIÓN: 102 min.
PAÍS: Japón
DIRECTOR: Akira Kurosawa
GUIÓN: Akira Kurosawa & Keinosuke Uegusa
MÚSICA: Fumio Hayakawa
FOTOGRAFÍA: Takeo Ito
REPARTO: Takashi Shimura, Toshiro Mifune, Reisaburo Yamamoto, Chieko Nakakita, Michiyo Kogure, Noriko Sengoku, Eitaro Shindo, Choko Iida, Taiji Tonoyama, Katao Kawasaki, Sachio Sakai, Yoshiki Kuga, Shizuko Kasagi, Masao Shimizu, Sumire Shiroki
PRODUCTORA: Toho

Valoración: 9.
El doctor Sanada (Takashi Shimura, actor fetiche junto a Mifune del director), un médico alcohólico y algo cascarrabias de los suburbios de Tokyo, en la postguerra del Japón, traba relación con Matsunaga (Toshiro Mifune, en la que fué la primera colaboración entre actor y director de una larga y fructífera carrera), un yakuza local afectado de tuberculosis.

"Este sake es de garrafón, Matsunaga"

Todos los que visitais este humilde blog ya conoceis mi admiración por la cinematografía de Kurosawa y con cada película suya que veo, esta no deja de crecer. Como habeis podido deducir, este es otro de esos felices casos.

La historia entre este médico del pueblo aficcionado a empinar el codo y el mafioso tuberculoso al que quiere curar y de paso apartar de la vida de crimen y excesos que lleva, en manos de Kurosawa da para mucho y aún para más. Por un lado critica o quizás radiografia la sociedad japonesa de aquellos años ( no olvidemos que esta película se rodó tres años después de terminar la segunda guerra mundial), mostrandonos la miseria y la desorientación como nación que Japón sufrió tras la derrota en la guerra a través de los barrios marginales de un Tokyo abrasado por el calor axfisiante de un verano de ponzoña, que casi podemos sentir en nuestra propia piel. No en vano y como se ha dicho mil veces, uno de los múltiples talentos del director era el de incorporar los elementos naturales a sus películas de una manera magistral, siempre acompañados de una simbología muy evidente.

"Matsunaga, tienes más mala cara
que los pollos de la Malika"


Por otro lado, al margen del dibujo de la postguerra japonesa pero perfectamente integrado en él, nos hallamos ante una historia de puro cine negro fuertemente fatalista, personificado en el personaje del yakuza que debe curarse para seguir vivo, pero no sólo de la tuberculosis que padece, sino también del pasado que acarrea y de sus actos, aunque ya desde el principio es demasiado tarde para él. Su enfermedad es como la ciénaga que hay en el centro del suburbio, omnipresente en toda la película. Mientras que la tuberculosis es una consecuencia simbólica de la vida disipada del mafioso, la cienága es el receptáculo de todas las miserías de la ciudad. Sin duda y de nuevo, esta es una película de significados ocultos en el que, los individuos y su entorno, siguen una trayectoría similar. Por último y otra vez simbólicamente, Kurosawa deja espacio para la esperanza con el personaje de la colegiala que finalmente y gracias a los consejos y el cuidado de Sanada, sale adelante, aunque tanto para él, la camarera Nanae (Michiyo Kogure) y el mafioso Matsunaga, no haya sitio para el japón que vendrá después. Si, ese que todos conocemos e idolatramos en occidente.

Fumar perjudica gravemente la salud

El trabajo actoral, como siempre, a una gran altura. Aunque el ritmo del cine japonés es lento y la forma de actuar oriental puede parecer algo hierática, me ha sorprendido siempre las explosiones de energía interpretativa en muchas de las películas de Kurosawa, como si se desataran fuerzas de la naturaleza cuando menos te lo esperas.

En resumen, una grandísima película, llena de matices, simbolismos sútiles y en definitiva, una muestra más de la impresionante filmofrafía de este grandísimo director.

Críticas de cine: "La vida de los otros" de Florian Henckel von Donnersmarck

TITULO ORIGINAL: Das Leben der Anderen
AÑO: 2006
DURACIÓN: 137 min.
PAÍS: Alemania
DIRECTOR: Florian Henckel-Donnersmarck
GUIÓN: Florian Henckel-Donnersmarck
MÚSICA: Gabriel Yared, Stéphane Moucha
FOTOGRAFÍA: Hagen Bogdanski
REPARTO: Ulrich Mühe, Martina Gedeck, Sebastian Koch, Ulrich Tukur, Thomas Thieme, Hans-Uwe Bauer, Volkmar Kleinert, Matthias Brenner, Charly Hübner
PRODUCTORA: Wiedemann & Berg Filmproduktion / Bayerischer Rundfunk / Arte / Creado Film
WEB OFICIAL: http://www.movie.de/filme/dlda/

Valoración: 10.
Uno de los placeres que tiene el ver cine en estos tiempos que nos ha tocado vivir, es que de vez en cuando, entre tanto producto anodino (cuando no insultante) del cine de Hollywood o los quiero y no puedo patrios (con estimables excepciones, pero pocas), uno puede encontrarse con grandes películas como La Vida de los Otros, Oscar a la mejor película de habla no inglesa en los premios de la academia del 2006.

El oficial de la Stasi escuchando El Carrusel.

El capitán Gerd Wiesler (Ulrich Mühe) es un oficial altamente competente de la siniestra Stasi, la policía secreta de la República Democrática Alemana, que a principios de la década de los 80 le encomiendan investigar a Georg Dreyman (Sebastian Koch), un prestigioso dramaturgo y a su pareja, la actriz Christa-María Sieland (Martina Gedenk).

La película comienza con un interrogatorio y nos muestra, sin concesiones, el estado de las cosas en aquel país antes de la caída del muro de Berlín y, de paso, nos advierte del peligro de las dictaduras de cualquier tendencia. Bajo una apariencia de normalidad, en que artistas como Georg y Chirsta pueden triunfar y ser admirados y hasta adulados (siempre que se dobleguen a la voluntad del estado opresor), se encuentra un país aterrorizado y maniatado por el poder público, incapaz de expresarse libremente, un terreno abonado dónde los de siempre, los salvapatrias y los sapos abyectos, bien representandos por los personajes del ministro de cultura Bruno Hempf (Thomas Thieme) y el oficial superior de Wiesler (Ulrich Tukur), campan a sus anchas con la mentira del bien común rendidos únicamente a sus propios intereses.

Aqui la pareja de artistas ensayando su nueva obra

En esta situación dantesca, sin embargo, hay un hueco para la esperanza, el despertar de la conciencia, el compromiso político y la valentía de algunos, personificados en esta película en los personajes del oficial de la stasi y el dramaturgo, que evolucionan paralelamente de una manera muy similar, al son de la Sonata de un Hombre Bueno. Ambos comprenden que es el momento de tomar partido, que es posible cambiar las cosas y denunciar el abuso. Esta identificación entre ambos personajes me parece lo mejor de la película, ya que, en efecto, las revoluciones no la hacen sólo los intelectuales, como parecen pensar muchos, ni tampoco con baños de sangre, sino con el corazón, la palabra y la bondad de los actos que en último término la hacen posible.

Un descanso entre y acto y acto

Si el círculo dónde se mueve Georg Dreyman parece una burbuja a punto de explotar, a priori no muy diferente al ambiente exclusivo de los artistas y hombres de letras de cualquier otro país de Europa de los años ochenta, el de Wiesler retrata lo que tuvo que ser aquella mitad de Alemania durante su pertenencia a la órbita soviética. La casa de Weisler y él mismo, es gris, geométrica e impersonal, casi parece una habitación de hotel. No mejora mucho más el edificio de la Stasi, frío y con comedores desolados, donde bromear sobre el régimen puede costarte la carrera.

Un ejemplo del color, la geometría y
la aséptica tristeza del personaje


En el terreno actoral todos estan a una gran altura, especialmente y como no podía ser de otra forma Ulrich Mühe, que bajo la expresividad reducida que requería el personaje consigue emocionar al respetable.

En realidad, con películas como esta no hay mucho que decir, excepto que vuelve a reconciliar a los que nos gusta el cine con este medio, últimamente muy vapuleado desde más allá del atlántico, con cintas cada vez mas desprovistas de alma. Europa 1 Estados Unidos 0.

Y por favor, veánla.

lunes, 21 de julio de 2008

Críticas de cine: "La joven del agua" de M. Night Shyamalan

TITULO ORIGINAL: Lady in the Water
AÑO: 2006
DURACIÓN: 98 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: M. Night Shyamalan
GUIÓN: M. Night Shyamalan
MÚSICA: James Newton Howard
FOTOGRAFÍA: Christopher Doyle
REPARTO: Paul Giamatti, Bryce Dallas Howard, Freddy Rodriguez, Jeffrey Wright, Mary Beth Hurt, Bob Balaban, Sarita Choudhury, M. Night Shyamalan
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures / Legendary Pictures / Blinding Edge Pictures
WEB OFICIAL: http://ladyinthewatermovie.com/

Valoración: 8.
M. Night Shyamalan es un director cuya carrera lastra y en gran parte es esclava de la obra que lo consagró como director y excelente guionista en el año 1999, la por todos conocida El Sexto Sentido. Se trató en su momento de una película redonda, que brillaba en multitud de aspectos, especialmente en la esquisitez del guión y su perfectamente engrasada y encajada maquinaria narrativa, la evidente habilidad como director de Shyamalan para llevarlo a la gran pantalla y las incontestables interpretaciones de Bruce Willis, Toni Colette y el niño prodigio Haley Joel Osment (inolvidable en su papel de niño robot en la obra más conmovedoramente desgarradora de Steven Spielberg, la infravalorada injustamente IA).

Story mientras observa como Cleveland hace de cuerpo

Digo que supone un lastre puesto que, una y otra vez, se le pide y casi se le exige que repita el éxito de crítica y público que supuso su encuentro con las almas en pena, lo que demuestra a las claras que hay pocos seguidores auténticos de su filmografía y sobran los que buscan en cada nueva propuesta del director, única y exclusivamente un final sorprendente y totalmente inesperado que les sacuda la modorra. Pero la trayectoría, la propuesta y el universo de M. Night Shyamalan es mucho más y lo demuestra en cada película con una disciplina marcial, una admirable fidelidad a sí mismo y una calidad media más que aceptable. Unbreakable, incomprensiblemente traducida en España como El protegido, estrenada en el 2000, es hasta la fecha, en mi opinión, la mejor película de superhéroes de la historia del cine. Luego vinieron Señales, El bosque y la que hoy nos ocupa, este cuento de hadas que es La joven del agua.

Magnífico plano de la película

Cleveland Heep (Paul Gamiatti), es el encargado de un bloque de apartamentos a lo Melrose Place, pero con inquilinos menos guapos y con bastante menos mala uva, que un buen día, se encuentra con la enigmática joven Story (Bryce Dallas Howard). De nuevo demostrando el poco conocimiento y la escasa amplitud de miras que el gran público tiene y pone en práctica respecto al cine de Shyamalan, al considerar que se desviaba de su estilo en su momento, el director repite sus planteamientos sin desviarse lo más mínimo. Una serie de personajes normales, que viven vidas normales, ven trastocadas sus existencias por hechos insólitos que se escapan a su control. Unos ven muertos, otros descubren que son superhéroes, otros temen al rojo, pero todos ellos son hijos de su padre. El hecho de que en La Joven del agua una voz en off nos ponga en antecedentes de lo que muy posiblemente vamos a ver y nos pregunte de paso con ello si estamos dispuestos a entrar en el juego, no le quita un ápice a las intenciones de siempre del director.

Como ocurre en todas sus películas, el guión de Shyamalan bombardea de información al espectador con cosas triviales, superfluas y fragmentos de diálogo que luego tendrán razón de ser en la trama. Es el relojero que sincroniza relojes de diferentes tamaños para que suenen todos a medianoche, mientras discurre sobre la inspiración del escritor, las cosas que dan sentido a nuestras vidas y permitiéndose incluso el lujo de arremeter contra el gremio de críticos de cine que representa el personaje interpretado por Bob Banaban en dos momentos muy concretos de la película, no sin falta de razón. Sin duda es esta una cinta repleta de significados ocultos, y libertad de contenidos, aunque bajo la aparente rigidez del cuento de hadas clásico, que se construye en el prólogo de la voz en off y los aportes que a modo de narradoras sutiles hacen los personajes de Story y Young-Soon (Cindy Cheungi).

Los simpáticos inquilinos del bloque de apartamentos,
con el niño de Héroes en primer plano. Otra vez, un gran plano.

Paul Giamatti está simplemente excepcional. Bryce Dallas Howard da ese aire étereo y extraño que requería el papel, con un físico y una interpretación de lo más féerica y el resto de secundarios conforma un variopinto vecindario donde no sobra nadie, presentados todos ellos de una manera magistral.

En definitiva, otra demostración para los que no lo quieran ver, de que M. Night Shyamalan es uno de los grandes directores de los últimos años.

miércoles, 16 de julio de 2008

Críticas de cine: "Yojimbo (El mercenario)" de Akira Kurosawa (1961)

TITULO ORIGINAL: Yojimbo
AÑO: 1961
DURACIÓN: 110 min.
PAÍS: Japón
DIRECTOR: Akira Kurosawa
GUIÓN: Akira Kurosawa y Ryuzo Kikushima
MÚSICA: Masaru Sato
FOTOGRAFÍA: Kazuo Miyagawa
REPARTO: Toshiro Mifune, Eijiro Tono, Kamatari Fujiwara, Takashi Shimura, Seizaburo Kawazu
PRODUCTORA: Toho

Valoración: 8.
Sanjuro Kuwabatake, es un Ronin, un samurai sin dueño que en uno de sus viajes sin rumbo fijo, llega a un pueblo del japón feudal del siglo XIX, donde dos bandas rivales se disputan el control de la villa. La llegada del samurai aviva los ánimos de las partes en litigio, ya que tanto una como otra desean comprar sus servicios. Pero el ronin tiene sus propios planes.

¿Les debería de cobrar el IVA?

De nuevo una historia de samurais y de nuevo, el genio de Kurosawa en todo su esplendor. Lo primero que uno percibe al ver esta película es que, efectivamente, Kurosawa era un gran admirador del western como género, y del trabajo de John Ford en particular, lo que sucedía de forma recíproca con Ford respecto de la filmografía de Kurosawa. En una ocasión, John Ford se encontró con Akira Kurosawa y le dijo: “Realmente te gusta la lluvia”. A lo que Akira contestó: “Realmente le prestas atención a mis films”.

"Venga, a ver quien la tiene más larga"

Yojimbo es un western ambientado en el japón feudal con todas las de la ley. No en vano, Sergio Leone rodaría tres años más tarde "Por un puñado de dólares", que está libremente basada en la película que nos ocupa, lo que trajo algunos problemas legales al director italiano que no hizo mención alguna a la cinta de Kurosawa, cuando ambas son argumentalmente muy similares.

Aunque personalmente he encontrado esta película menos interesante que otras de su director, quizás por encontrarme con lo que se me antoja un tratamiento más superficial de los grandes temas de Kurosawa, el personaje del samurai sin señor que, no teniendo nada mejor que hacer, toma un partido inesperado en las intrigas de este poblado perdido de la mano de dios vapuleado por la envidia y la lucha por el poder, es el gran hallazgo de la película, excepcionalmente interpretado, de nuevo, por uno de los actores fetiche del emperador (cómo se llamaba a Kurosawa en el japón), el gran Toshiro Mifune.

"¿Os quito el IVA y así me lo pagais?"

Una de las cosas que mejor sabía hacer Kurosawa era integrar los elementos naturales en sus películas, dotándolos tanto de gran presencia física en pantalla como de significado simbólico dentro de la trama. En Yojimbo es el viento el elemento omnipresente, que sopla furioso sobre el poblado en el que una guerra está a punto de empezar, tan tumultuosa en efecto como el mismo viento aullador.

A destacar el prólogo, dónde Kurosawa presenta magistralmente al personaje principal, la fuga de la casa de uno de los clanes rivales y el final de la película, tan desgarrador como sólo el gran maestro japonés podía rodar.

En definitiva, película más que recomendable.

domingo, 4 de mayo de 2008

Críticas de cine: Rashomon de Akira Kurosawa.

TITULO ORIGINAL: Rashomon
AÑO: 1950
DURACIÓN: 83 min.
PAÍS: Japón
DIRECTOR: Akira Kurosawa
GUIÓN: Akira Kurosawa & Shinobu Hashimoto
MÚSICA: Fumio Hayasaka
FOTOGRAFÍA: Kazuo Miyagawa (B&W)
REPARTO: Toshiro Mifune, Masayuki Mori, Machiko Kyo, Takashi Shimura, Fumiko Homma, Minoru Chiaki
PRODUCTORA: Daiei

Nota: 10.
Uno de los personajes de la película, dice en uno de los momentos de la cinta, transcurridos dos terceras partes del metraje aproximadamente: "Aqui, en la puerta de Rashomon, vivía un demonio y dicen que se fué porque tenía miedo de los hombres". Esta frase, en su sencillez, haciendo referencia a una vieja leyenda japonesa, condensa todos los temas que aborda esta extraordinaría película del gran maestro japonés Akira Kurosawa.

Los tres hombres bajo la puerta de Rashomon.

Basada en los cuentos "La puerta de Rashomon" y "En el bosque" del escritor Ryunosoke Akutagawa, cuenta un crimen desde varios puntos de vista diferentes. Entre ellos, el de los testigos, el de las víctimas (incluido el muerto) y el del criminal. A su vez, la película está estructurada en dos partes, que corresponden a los dos cuentos en los que está basada. Por un lado, las conversaciones que tienen lugar entre los tres hombres que aguardan bajo la puerta de Rashomon a que pase la tormenta, mientras discuten sobre el crimen perpetrado y los dilemas morales que surjen a causa del suceso y de otro, los testimonios de los implicados en el crimen, el ladrón Tajomaru (Toshiro Mifune), el samurai Takehiro Kanazawa (Mayazuki Mori) y su mujer Masako Kanazawa (Machiko Kyo).

Toshiro Mifune y Machiko Kyo.

Además, las dos partes tienen un tratamiento bien diferenciado en lo que al tempo se refiere. Mientras los tres hombres bajo la puerta de Rashomon parecen desenvolverse en una obra de teatro cuyo escenario es la propia puerta, medio derruida y cubil para ladrones y donde se abandonan niños recién nacidos (esta puerta existió realmente en la era Heian del japón feudal, siendo una de las dos grandes puertas de acceso de la ciudad de Kioto), los flashbacks que siguen a cada testimonio de los implicados en el crimen (que hablan a la cámara presumiblemente ante algún gobernador o tribunal que nunca vemos) parecen tener una dinámica mucho más cinematográfica y la trama adquiere un brío inusitado.

La esposa vejada testifica ante el tribunal,
con el leñador (Takashi Shimura)
y el sacerdote (Minoru Chiaki) al fondo.

Es en estos momentos cuando sobresale el trabajo de Toshiro Mifune, que compone un ladrón que es a partes iguales bufón y asesino, que se arrastra por el suelo como una serpiente o brinca y salta como un mono. Simplemente espectacular. Una de las cosas a resaltar de la película es el trabajo actoral, realmente bueno y las excelencias del guión.

Kurosawa trata, con gran maestría, los grandes temas de toda su filmografía, en este caso el de las miserías del alma humana, que desgraciadamente y como todos sabemos, son ciento, con un final inesperado con afanes redentorios que da el broche final a esta mágnifica película que he tenido el gusto de ver recientemente. No sin razón, está considerada la gran obra maestra de su director, que incluso tuvo un remake americano protagonizado por Paul Newman (The Outrage, Cuatro confesiones, 1964) y ha inspirado a muchas otras. Entre ellas, Snake Eyes (Ojos de Serpiente, 1998) de Brian de Palma y protagonizada por Nicolas Cage y la muy reciente Vantange Point (En el punto de mira, 2008).

Imprescindible para todo buen cinéfilo que se tenga por tal.

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